La nueva fiebre del oro: Los datos

Decir que vivimos en una sociedad conectada no resulta sorprendente a nadie. Es más podemos decir incluso, que vivimos en una sociedad hiperconectada. Desde principio de la década pasada la aparición del Smartphone y su generalización  en la sociedad ha provocado que la tecnología que encierran los pequeños aparatos que tenemos en nuestros bolsillos mejore y avance a pasos agigantados.

        Actualmente en nuestra sociedad lo medimos TODO, desde los pasos que andamos al día, las calorías que gastamos, el ejercicio que hacemos, nuestra frecuencia cardiaca y nivel de sueño, qué lugares hemos visitado y con qué frecuencia, las veces que desbloqueamos el teléfono, el tiempo que pasamos visitando una página web o red social, nuestros gustos, preferencias… Y la pregunta es ¿Para qué medimos todo esto? 

        Con la aparición de Internet y las redes sociales el marketing se transformo y encontró en los datos una autentica MINA DE ORO. La posibilidad de ofrecer a cada persona anuncios personalizados según sus gustos y preferencias hacían que lo que antes era una utopía se convirtiera en una campaña de marketing con precisión milimétrica. 

        Internet se vuelca con nosotros para que le demos todo tipo de datos. A lo largo del día tenemos que rellenar multitud de formularios cuando queremos bajarnos una nueva app y crear una cuenta o cuando queremos contratar un servicio, facilitó mucho el que pudiésemos enlazar muchas veces con nuestra cuenta de google o de facebook (está cada vez menos)

Somos una sociedad hiperconectada que hacemos que internet se nutra de nuestros datos

        Estos formularios nos sacan información inocua pero a la vez trascendental como es nuestro nombre y apellidos (identificación); correo electrónico ( forma de comunicarse con nosotros para vendernos o informandonos e cosas), teléfono (a saber para que), fecha de nacimiento (franja de edad) toda esa información se utiliza para saber quienes somos, de donde somos, que nos gusta y por donde nos movemos. 

        Con las nuevas tecnologías como el big data se pueden manejar una cantidad inmensa de datos, clasificarlos, ordenarlos y saber cada vez más datos de una persona concreta. 

El big data o macro datos es el termino para referirse al conjunto de datos tan grande que se nesitan aplicaciones informáticas para procesarlas

        Hace poco vi un spot publicitario de Apple en el que la voz en off decia una de las frases más importantes que definen la sociedad digital en la que vivimos “hoy en día guardamos más información personal en nuestros Smartphones que en nuestra propia casa”

        Esta frase la podemos hacer extensible no solo a los smartphone sino a la propia red en general. Esto provoca que nos encontremos ante la situación de que muchas de las compañías en aras de la globalización se encuentren cruzando o difuminando las delgadas líneas de la privacidad. 

        La Unión Europea hace poco más de un año promulgó un Reglamento sobre protección de datos que daba un marco jurídico nuevo, mejorado a los derechos privacidad del usuario. Pero, yo me pregunto ¿queremos dicha privacidad?

        Esto es una cuestión importante y que debemos manejar con mucho cuidado ya que pueden surgir dos tipos de sociedades. Una sociedad celosa de su privacidad y otra muy distinta en la que me incluyo que entiendo la privacidad no de forma tan extensible como los integrantes de la primera. En mi caso, no me importa que las empresas comercien con mis datos cuando recibo a cambio mayores beneficios. 

        Soy un gran defensor de una sociedad hiperconectada y a la que cada usuario aporta información constantemente, porque mejora los servicios no solo para mi sino para el resto. Que google me geolocalice y geolocalice a la mayor parte de la gente, permite que se pueda controlar a tiempo real el tráfico y conozcamos con exactitud donde están los atascos. Que haya empresas a las que les interese mis niveles de actividad puede aportar información valiosa sobre cual es el nivel de ejercicio de un varón de 31 años ( 32 la semana que viene) y de profesión abogado. 

        Tenemos y debemos utilizar los datos con la ética y la responsabilidad de que no solo esta en juego una campaña de marketing sino también que dichos datos unidos con los demás datos de personas que piensan como yo pueden mejorar vidas, servir para estudios que prevengan enfermedades…

        Pero no podemos obviar que esta concepción conlleva a su vez un grave peligro. Nos dirigimos a una sociedad en la que estamos conectados 24/7 y en consecuencia vigilados y controlados. Ese control que ataca de manera unilateral en nuestra privacidad es el principal inconveniente que nos encontramos en nuestra sociedad. A imagen y semejanza de las novelas de Orwell o más reciente el Círculo de Dave Egger, la sociedad está tolerando demasiadas intromisiones en la privacidad y haciendo cada vez más normal lo que hace poco más de una década nos hubiera escandalizado. 

        La conclusión que saco de esto es que las ventajas o inconvenientes estarán vinculados al concepto de privacidad e intimidad que las personas queramos tener, que niveles de intromisión consideremos tolerables y de qué manera las autoridades nos proporcionarán un marco juridico adecuado que tengan en cuenta un equilibrio sobre la ponderación de derechos. 

        Esto lo veremos con el tiempo y sobretodo con la evolución de nuestra sociedad, pero lo que si tengo claro es que será muy interesante.