Política y Negocios

¿Os imagináis que rechazáis un cliente por ser del Madrid o del Barcelona? ¿Os imagináis perder un negocio por no querer contratar con un cliente que fuera francés, inglés o chino? ¿Os imagináis dejar pasar una oportunidad de negocio por rechazar a una persona por ser cristiana o musulmana? Obviamente nadie rechazaría esto pero sin embargo lo hacemos por nuestras ideas políticas.

Existe un viejo dicho popular que dice: “que no se debe mezclar los negocios con el placer”. Yo lo extendería a que no se debe mezclar tampoco con la política.

En los últimos años, el nivel de crispación ha crecido en España por la inestabilidad política. Desde el 2016 hemos vivido varios procesos electorales como consecuencia de la entrada en el parlamento de diversas formaciones que han acabado con la “paz romana” que ha prevalecido durante décadas en la escena política. Queda ya muy lejos las mayorías absolutas que hacían gobernar en estabilidad tanto al Partido socialista o al Partido Popular, ahora se debe negociar, pactar y dar más voz a los ideales de las nuevas formaciones que han surgido del malestar general por la denominada “antigua política”.

                        Hemos presenciado mociones de censura que han prosperado por acuerdos de minorías, investiduras de presidentes fallidas, rechazo de presupuestos generales del Estado como hitos de nuestra democracia, todos ellos concentrados prácticamente en los últimos cuatro años.

Esto ha caldeado el ecosistema político unido al lenguaje incendiario que tanto unos como otros han utilizado para referirse a los contrincantes políticos sin medir las consecuencias que han tenido sus palabras en el factor olvidado pero más importante que es el ciudadano.

El otro gran acontecimiento que no sólo ha desestabilizado nuestro país es la problemática catalana con un “proceso” promoviendo la independencia de una parte de nuestro territorio de manera unilateral.

En los dos últimos años hemos oído palabras como fascismo, golpistas, izquierdistas…. todas ellas para referirse a personas que antes solo eran españolas.

Creo que hemos perdido no sólo el respeto por las ideas de las personas que no piensan como nosotros, sino que también hemos perdido el miedo a herir, a querer revancha o venganza con las personas que se encuentran en el otro extremo de nuestro pensamiento.

Obviamente con esto no estoy diciendo que las personas no debemos tener opinión, todo lo contrario, es bueno y necesario que las personas tengamos opinión sobre temas de actualidad política, pero no debemos creernos con la verdad absoluta e intentar hacer valer nuestra opinión como la única y verdadera.

Esta crispación e intolerancia ha supuesto que muchas empresas hayan tenido que abandonar sus sedes sociales en Cataluña por miedo al boicot y las que no se han marchado han tenido que sufrir el boicot resintiendo sus ventas por el mero hecho de ser empresas con sede catalana.

En mi opinión el principal error que han tenido estas empresas son el posicionamiento político, obviamente cada uno tenemos nuestra ideología pero cuando regentamos un negocio esa opinión no debe JAMAS manifestarse ya que no sabes quien se encuentra al otro lado y puede sentirse ofendido y decidir acudir a otro proveedor para comprar aunque tu producto sea mejor o más barato.

Los negocios deben de ser APOLITICOS  y enfocados a la prestación de servicios o productos sin preocuparnos de quien los adquiera o a que región se dirijan.

La nueva realidad económica y los avances tecnológicos nos han colocado en una situación privilegiada en la que podemos dar servicios tanto dentro como fuera de nuestra sede física aumentando nuestro volumen de negocio y área de influencia sin un coste excesivo y eso beneficia al verdaderamente importante que es el cliente.

En pocas horas previsiblemente se rechazarán en el congreso los Presupuestos Generales del Estado y provocará irremediablemente la convocatoria anticipada de elecciones. Lo que les pediría a los políticos es que no hagan leña del árbol caído y centraran sus campañas en el beneficio de los españoles (de todos los españoles) en vez de acudir al recurso fácil e incendiario de querer dividirnos, que lo único que provoca es mayor enfrentamiento y crispación que tiene como consecuencias que nos odiemos más y afecte a nuestros negocios.

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