Cuando en la segunda mitad del S.XIX, Josef Bozek o Etienne Lenoir inventaron autos propulsados con motor de combustión (cada uno con un tipo de combustible diferente) estaban dando respuesta a un problema que sacudía a la población de los países desarrollados. Por ejemplo, en Inglaterra, que era la primera potencia mundial en aquellos tiempos, el medio de transporte habitual de las personas era el caballo y estos caballos irremediablemente desprendían una cantidad de excremento que ensuciaba las calles haciendo que fueran prácticamente impracticables. Pero esto cambió con la aparición de los coches y en especial a partir de 1885 cuando Karl Benz consiguió crear el primer auto propulsado con un motor de combustión de gasolina. Aunque el invento de Benz no comenzaría a comercializarse hasta 1888 y a extenderse en la sociedad hasta una década más tarde, la historia iba a cambiar.

Hoy en día el vehículo es el medio de transporte más utilizado por la humanidad, estando matriculados en el año 2017 en nuestro país más de 30.494.382 vehículos impulsados por combustibles fósiles.

La utilización de combustibles fósiles ha creado la mayor y más lucrativa industria que se ha visto en nuestra historia. Por el petróleo se han declarado guerras, derrocado gobiernos, hundido economías. Podemos afirmar que si no existiera el petróleo nuestra vida sería totalmente distinta y posiblemente no podríamos disfrutar de tantas comodidades como tenemos.

Pero el petróleo es una fuente de energía finita, no se puede generar de manera artificial y esperar a que se genere se necesitan millones de año. Por esa razón cada vez es más costoso encontrarla y como consecuencia de ello, el precio del barril sube, lo que conlleva un encarecimiento de los productos derivados del petróleo. En 1996 el barril de Brent cotizaba a un precio de 14$, mientras que a día de hoy no baja de los 60$.

Además, la proliferación en masa de los vehículos propulsados por diesel y gasolina han incrementado a valores muy perjudiciales para la salud las emisiones de CO2 y de NO2, creando un verdadero problema medioambiental en los países desarrollados. La ciudad de Madrid en los últimos años ha tenido que activar los protocolos anticontaminación en varias ocasiones prohibiendo a los vehículos circular en determinadas fechas.

Con un combustible cada vez más lujoso y caro y con unos graves problemas medioambientales se hace necesario cambiar la legislación y normativa aplicable para buscar una solución sostenible para nuestra sociedad.

Durante décadas la búsqueda de alternativas a los motores de combustión ha sido una prioridad para los investigadores y gobiernos, encontrando alternativas como vehículos impulsados por gas (curioso que el primer vehículo fuera de gas y ahora volvamos a lo mismo), motores impulsados por agua (no tuvo buenos resultados), coches eléctricos (el primer coche eléctrico paradójicamente se inventó en el año 1832 por Robert Anderson).

La opción más viable, y que se prevé como una alternativa de futuro, son los vehículos impulsados por energía eléctrica. Durante los últimos 20 años, los progresos de estos vehículos han sido increíbles, pasando de prototipos rudimentarios y toscos a vehículos refinados y que nada tienen que envidiar de los vehículos tradicionales.

En 2003, JB Straubel, Matrin Eberhard y Elon Musk vieron esta idea de crear vehículos eléctricos comerciales que fueran elegantes y refinados e inventaron TESLA, una empresa que tiene como misión reinventar o reformular la industria automovilística con modelos como el modelo S o el modelo X que son verdaderas obras de arte de la historia de la automoción.

A partir de finales de 2008, la industria automovilística que veía con escepticismo y con bastante subestimación los trabajos de Tesla, empezó a comprender que los vehículos eléctricos podían ser una alternativa al vehículo de combustión que cada vez ocasionaba mayores problemas y empresas tradicionales como BMW, Mercedes –Benz, Hyundai o Renault, comenzaron a diseñar sus propios modelos de vehículos eléctricos que hasta poco más de 4 años no han empezado a comercializarse en masa.

Pero las preguntas que deberíamos hacernos son ¿Cuál es más económico? ¿Cuál es más eficiente? ¿Las políticas medioambientales me perjudicarán si me compro un vehículo de combustión?  ¿Existen ayudas para la compra de vehículos ecológicos?

En este caso concreto, las normas de aplicación sobre emisiones de los vehículos son las promulgadas por la Unión Europea que tiene como previsión y objetivo que las emisiones de CO2 no superen para el 2021 95g/km  y para el 2030 que las emisiones no superen 66 g/km. Este ambicioso objetivo se enmarca dentro de las normativas denominadas EURO I, II, III, IV, V y VI, que es la última de todas y que limita las emisiones permitidas para los vehículos que transitan por la Unión Europea.

Desde el 2016 la DGT han repartido unos indicativos de las emisiones de los vehículos que se dividen en las siguientes categorías:

  • 0: Para las motos, triciclos y turismos que no generen ninguna emisión y que tengan más de 40 km de autonomía.
  • ECO: Vehículos Híbridos enchufables, no enchufables y que tengan como combustible el gas.
  • C: Turismos y furgonetas de Gasolina a partir de 2006 y Diesel a partir de 2014
  • B: Turismos y furgonetas de gasolina entre los años 2000 a 2006 y Diesel a partir de 2005.

Estas etiquetas muestran las emisiones y permiten por ejemplo categorizar los vehículos ante protocolos anticontaminación. Para vehículos matriculados antes del 2000 (Gasolina) y 2005 (Diesel) no existe pegatina ya que las emisiones que generan superan las permitidas dentro de la normativa.

Por otro lado, recientemente en España se pretende que se prohíban las matriculaciones de vehículos de Diesel a partir de 2040 y han aumentado el impuesto a estos hidrocarburos emparejando así el precio al de la gasolina que se encuentra en torno a 1,20 – 1,30€/L

Tanto nuestro país, como la legislación comunitaria están enfocados a no permitir que los vehículos que circulen dañen en exceso al medio ambiente y así como regularizar su uso lo más que puedan fomentando el cambio a vehículos eléctricos como la mejor alternativa.

 

¿Pero de qué manera fomentan las autoridades el cambio a vehículos eléctricos? Antes de contestar a esta pregunta sería bueno hacer un análisis de costes, tanto de los vehículos eléctricos, como de los vehículos de gasolina.

 

¿Cómo se calcula el precio de la Gasolina y del Diesel?

 

Para calcular el precio del combustible que nos encontramos en las gasolineras de nuestro país, existen 4 factores determinantes Cotización internacional del Petróleo (42,66% gasolina y 47,54% diesel), Costes fijos (9,06% G y 9,77% D), IVA (21,00%) Impuesto especial hidrocarburos + impuesto sobre ventas minoristas (27,29% G y 21,69% D)

En conclusión, cerca del 48,29% del coste del combustible son impuestos que el gobierno grava por el combustible, mientras que el 51,71% son costes directos del propio producto.

La política actual se centra en la persuasión mediante el coste para evitar la compra compulsiva de un producto que daña el medioambiente.

 

¿Cuánto cuesta recargar un coche eléctrico?

 

El principal problema de los coches eléctricos es la autonomía de sus baterías. Los principales esfuerzos de las empresas radica justo en este punto, en inventar y conseguir baterías con mayor cargar y autonomía.

Existen 3 tipos de carga eléctrica para vehículos eléctricos:

  • Carga lenta (3,2kw/h) es la carga que se realiza en los hogares sin modificar la instalación. Con este tipo de carga una batería estándar de autonomía de 200 km, tardaría en recargarse 9 horas.
  • Carga semilenta (7,2 – 22 kw/h) son las cargas que se realizan también en el hogar pero modificando la instalación para que permita recargarse antes disminuyendo el tiempo a 2 horas.
  • Super carga: (40 – 150 kw/h) Son las instalaciones de gasolinaras, aparcamientos, centros comerciales. El tiempo de recarga baja a 20 minutos.

                       

                        En numerosos puntos las recargas son gratuitas pero en otros como por ejemplo las gasolineras el coste KW/hora ronda entre los 0,38€ – 0,43 €/KW)  Con un coste aproximado de 10 – 15 € la recarga.

Teniendo en cuenta que en el hogar el KW/hora se encuentra entorno al 0,16€ el coste rondaría los 4,6€ la recarga completa.

La diferencia entre lo que cuesta llenar un depósito de combustible a la recarga eléctrica es abismal y supone un gran beneficio para el consumidor. No obstante, la autonomía es todavía muy limitada llegando la máxima batería del mercado (Tesla) a 490 Km.

 

¿Cuánto cuesta un vehículo eléctrico?

 

Los costes de un vehículo eléctrico son significativamente mayores a los de un coche tradicional siendo los ejemplos más significativos:

 

  • Audi e –Tren (300 km autonomía) 400,00€
  • Nissan Leaf (270 – 415 Km autonomía) 34850,00€
  • Volkswagen e-golf (autonomía 300 km) 438,00€
  • Tesla Modelo S (490 km autonomía ) 100€

El coste de los vehículos eléctricos es significativamente superior, siendo el Tesla el más costoso, siendo aun así el más solicitado teniendo una lista de espera de más de 6 meses de entrega.

Si observamos por ejemplo el Golf, un vehículo utilitario y conocido mundialmente, el coste de un golf de gasolina alcanza los 22.845,00€, lo que supone más de 10.000€ de ahorra con respecto a su hermano eléctrico.

La inversión que se debe realizar para adquirir un vehículo eléctrico en mi opinión todavía está muy lejos de generalizarse a la mayoría de la sociedad, siendo ahora mismo un producto de lujo y que solo se pueden costear unos pocos.

 

Visto ya el precio y lo que cuesta tanto el combustible como el vehículo, ahora debemos preguntarnos si existen ayudas estatales para afrontar un desembolso tan excesivo.

A este respecto sí que existen diferentes ventajas fiscales para la compra de vehículos eléctricos.

 

1.- Impuesto especial sobre determinados medios de transporte.

 

Más conocido como impuesto de matriculación. El cálculo de la cantidad a pagar en este impuesto, se genera según las emisiones del vehículo. Por lo tanto, cuanto más eficiente sea el vehículo menos se pagara de impuesto.

Existe una exención total del impuesto de matriculación para los vehículos que generen emisiones por debajo de los 120 g/km

 

2.- Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica.

 

Este impuesto de ámbito municipal y que se conoce como impuesto de circulación, los distintos ayuntamientos empiezan a cambiar las ordenanzas para incluir bonificaciones de hasta un 75% según el combustible que se utilice.

 

3.- IRPF (Territorio Común)

 

Los coches de empresa (uso privado o mixto) implican que al empleado que los utilice debe declarar mediante especie el vehículo proporcionado por la empresa. En el uso privado esa renta anual se eleva a un 20% (si es uso privado solo él % de utilización)

Los coches eficientes desde el punto de vista energético pueden disfrutar de hasta un 30% de deducción en esa renta en especie.

Más concretamente, el reglamento del IRPF recoge lo siguiente:

  • 15% para las emisiones que sean menores o iguales a 120 g/ KM
  • 20% para Híbridos o combustible alternativo ( gas y autogas), sobre el valor del vehículo antes de impuesto no supere los 35.000€
  • 30% para los vehículos eléctricos de baterías con un autonomía mínima de 15 km y un valor no superior de 40.000€

 

4.- IRPF e IS (Navarra)

 

En Navarra existe una deducción del 15% para la inversión de vehículos eléctricos nuevos al igual que una deducción del 15% para las inversiones sobre estructuras destinadas a la carga de estos vehículos.

 

5.- Otros.

 

Existen programas como el MOVEA o el MOVEALT, que subvencionan tanto desde el nivel estatal como el nivel autonómico tanto la compra de vehículos como la construcción de redes de carga por todo el territorio nacional.

 

Para finalizar, me gustaría destacar que la tecnología de los coches eléctricos va a marcar un antes y un después en una industria tan potente como la automovilística. Todavía en mi opinión queda mucho para ser una tecnología de masas pero el camino que sigue es prometedor ya no sólo por el ahorro diario de los vehículos que casi no necesita mantenimiento y el coste de recarga es mucho menor, sino por los beneficios que vamos a obtener como sociedad, que son incalculables.

Tanto la normativa estatal como la comunitaria que nos afecta y afectará de igual manera están enfocadas a no dejar que se contamine y que tengamos una sociedad sostenible.

Crear un parque de vehículos en nuestro país 100% eléctricos o con un porcentaje significativo de momento es una ilusión ya que tanto los vehículos son demasiado costosos, como el fomento de la inversión tanto para el usuario, como para las empresas es prácticamente inexistente.

Como se ha mencionado sí que existe regulación y exenciones pero estas no repercuten en gran medida la inversión que el consumidor debe hacer para comprarse un coche eléctrico.

Se debería apostar de manera clara y sin fisuras desde el ámbito estatal y comunitario para el desarrollo de una tecnología tan beneficiosa, que las empresas reciban fondos de investigación para la mejora y perfeccionamiento de las baterías es un componente casi esencial para que los costes bajen y se generalicen al igual que no sólo se apliquen deducciones sino que se concedan créditos y subvenciones estatales de cuantía considerable para que el rumbo cambie y podamos comprarnos coches eléctricos, a fin de cuentas lo ganaremos en salud.

Desde el punto de vista medioambiental se debería fomentar por crear transportes públicos gratuitos para que las personas tengan un sistema de transporte alternativo al coche y regularse los precios como, por ejemplo, del tren. El tren es un medio de transporte sostenible que por ejemplo un viaje Burgos – Madrid cuesta alrededor de los 40,00€, mientras que un autobús cuesta 20,00€.

Cuidar el medioambiente es una tarea de todos y debemos tomárnosla enserio y alternativas tecnológicas como esta hacen ver que todo es posible siempre y cuando se intente.

Publicado por Borja Adrados

Abogado. Ejerzó mi profesión a caballo entre Valencia y Burgos. Especializado en Derecho Civil y Derecho Penal. En este blog hablare de la manera que entiendo el derecho.

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1 comentario

  1. Muy interesante! Esto debería fomentarse mucho más, así ganaríamos todos en salud y económicamente. Pero aún queda mucho camino por recorrer, lo importante es ir poniendo piedras al camino.

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