Esta mañana nos despertábamos con una noticia alarmante: el paro subía en 83.000 personas y se situaba en la escalofriante cifra de 3.285.761 personas.

Esta mala noticia afecta de manera contundente a nuestra economía y a las empresas que forman parte del sistema. Lo que deberíamos preguntarnos es ¿por qué?

Una de las líneas rojas que me autoimpuse cuando decidí crear este blog era el ser 100% apolítico. Creo que nuestro país es diverso y cada uno tiene su forma de ver las cosas y debemos entender que, en un ambiente de diálogo, todas son válidas. Por ello, cuando se analizan los aspectos o las políticas económicas llevadas a cabo debe hacerse desde el respeto y la argumentación.

Desde mi punto de vista que el paro suba ahora tiene que ver con dos factores muy importantes: la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la falta de incentivos a las empresas.

                        España se ha encontrado siempre a la cola de Europa en el mercado laboral debido a la excesiva rigidez que existía y que existe en nuestro mercado a la hora de contratar personal y el alto coste que le genera a la empresa mantener un cierto nivel de empleados.

No cabe duda que se ha avanzado enormemente en este aspecto (subvenciones a la contratación joven, a los parados de larga duración…) pero estas medidas parecen escasas cuando año tras año nos encontramos a la cola de Europa y con un nivel de personas desempleadas anormal para una economía como la española.

Creo que antes de nada se debe entender cómo funciona el mercado laboral para poder entender qué falla en el mismo.

El mercado laboral se basa principalmente en dos fuerzas opuestas la oferta y la demanda de empleo. Estas fuerzas tienen que complementarse y ajustarse hasta llegar a un equilibrio óptimo.

La oferta de trabajo está formada por las personas que se encuentran en edad de trabajar y quieren hacerlo. Los factores que determinan (de forma simplificada) la oferta son el salario y las horas dispuestas a trabajar. Es decir, a mayor salario las personas están dispuestas a trabajar más horas (más trabajo, menos ocio y al revés)

La demanda de trabajo está formada por las necesidades que tiene la empresa por encontrar personal. Los factores que determinan (de forma simplificada) la demanda son la productividad y del salario. A mayor salario menos trabajadores se contratan y al revés.

En un mercado perfecto en el que no existiera ningún elemento que desequilibrara el sistema el paro no existiría y todas las personas encontrarían trabajo. La pregunta que nos debemos hacer es ¿a qué coste? El coste sería que los salarios serían variables y no existiría ningún tipo de control sobre lo que cobran o no cobran las personas, es decir, las personas podrían cobrar 50€ por un trabajo de 8 horas.

Gracias a Dios eso no es posible en nuestro país y nos preocupamos para que las personas tengan un mínimo de ingresos digno por la prestación de sus servicios, a esto se llama salario mínimo interprofesional y que actualmente se encuentra en 900,00€ desde principios de año.

Que exista un elemento que no deje actuar libremente a la economía se considera un desequilibrio en el sistema que ya no sigue sus propias reglas sino que debe cumplir los requisitos legales correspondientes. Cuanto mayor sea esa barrera, provoca que suponga para la empresa un coste mayor mantener a un trabajador y por lo tanto, no demandará más trabajo e incluso, si no puede mantener el ya existente, lo destruirá.

Es por ello que, según la teoría económica, cuanto mayor es el Salario Mínimo Interprofesional, a las empresas les cuesta más mantener un trabajador con las exigencias legales correspondientes y sube el desempleo.

Pero entonces cabe preguntarse: si esto lo sabe hasta un alumno de primero de economía, ¿por qué lo hacen? La segunda parte de la ecuación de la demanda de trabajo es la productividad. Si se consigue que aumente la productividad gracias a la subida de los salarios se contrarrestarán los efectos y el mercado puede quedarse igual o incluso mejorar.

Por lo tanto, nos encontramos ante la siguiente pregunta: ¿Cómo conseguimos que aumente la productividad en nuestro país?

La productividad se caracteriza porque se consiga producir más en el mismo tiempo, ya sea por la mejora en la eficiencia en el trabajo (factor humano), una mejora en la tecnología o un ahorro en los costes de fabricación.

Si tenemos en cuenta que la subida del salario mínimo interprofesional, mantiene en un principio el factor humano (son las mismas personas antes que después de la subida del SMI, más felices pero las mismas personas) y que la tecnología no cambia de la noche a la mañana, solo nos queda para aumentar la productividad en el ahorro del coste.

En mi opinión, no es malo que se suba el Salario Mínimo Interprofesional, todo lo contrario. Es un motivo de alegría siempre y cuando vaya aparejado a otras medidas que permitan no ahogar en costes al empresario y tenga que tomar medidas drásticas como despedir a personas.

En muchas ocasiones, las personas interpretamos que los empresarios son aquellos que trabajan en multinacionales y tienen a su cargo a cientos y cientos de personas, por lo que una subida tan insignificante del Salario Mínimo Interprofesional sólo les supone adelgazar su cuenta de resultados (1 o 2 yates menos). Y en el fondo es verdad, las grandes empresas se encuentran afectadas por esta regulación pero no son los grandes perjudicados.

Los grandes perjudicados son las pequeñas empresas, las startup y los autónomos, a los que también les afectan esta normativa y que llegar a fin de mes les supone un esfuerzo mucho mayor que a los grandes empresarios. Estoy hablando del carnicero de debajo de tu casa que tiene en nómina a dos trabajadores y que, sumado a la crisis del comercio minorista frente a las grandes superficies, no sabe cómo va a pagar las nominas el próximo mes. Puede que cuando bajes ya no esté uno de los trabajadores o simplemente haya cerrado. Estoy hablando también de la panadería, la peluquería, tu familiar que tiene una gestoría, tu amigo el programador que junto a dos compañeros decidieron introducirse en el mundo de las startup y tiene a su cargo a 12 empleados.

La normativa afecta a todos en diferente manera y no somos conscientes del daño que puede provocar a medio o largo plazo.

Pero no está todo perdido. Existen maneras de contrarrestar esto e incentivar el empleo tales como, por ejemplo:

 

1.- Bonificaciones/exenciones en la cuota de autónomos para los que contraten de manera indefinida en su local.

2.- Bonificaciones/exenciones en el impuesto de sociedades para las empresas que contraten de manera indefinida (ya existen pero son insuficientes y muy complejas).

  1. Bonificaciones en el IRPF o IS por el alquiler o compra de locales destinados para la actividad.

4.- Mayores bonificaciones en la Seguridad Social a cargo del empleador para contratar personal.

 

Estas son las que se me ocurren a mí. ¿Quieres aportar alguna más?

 

Publicado por Borja Adrados

Abogado. Ejerzó mi profesión a caballo entre Valencia y Burgos. Especializado en Derecho Civil y Derecho Penal. En este blog hablare de la manera que entiendo el derecho.

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