Un Abogado en el Siglo XXI

Últimamente en el mundo de la abogacía la palabra de moda es legaltech. Este nuevo concepto hace referencia a la entrada de la tecnología al sector legal que en mi opinión pecaba de conservador, estático, encorsetado en un modo de pensar y actuar más propio del S.XX que del S.XXI.

Hasta hace bien poco, la tecnología en el sector legal y, más concretamente, en el de la abogacía se limitaba a tener un ordenador donde redactar las demandas en documento Word, un fax donde recibir de vez en cuando notificaciones de ciertos juzgados y los más innovadores tenían un escáner donde digitalizar ciertos documentos (no todos porque era mucho trabajo).

El software más avanzado del que se disponía era un programa rudimentario de gestión de despacho y el email que el Colegio de abogados te proporcionaba pero que tampoco se utilizaba demasiado para trabajar porque ni tenías la costumbre, ni tampoco tenías a quien mandárselos.

Eran tiempos donde las demandas se presentaban en papel en el registro de los juzgados con tantas copias como partes había en el procedimiento (confieso que hasta hace bien poco seguía imprimiendo las demandas por duplicado). Eran tiempos donde llamabas a los Procuradores, te visitaban en el despacho para llevarse los juegos de demandas y las notificaciones te llegaban por correo ordinario o venía un amable señor o señora diciendo que era un agente del juzgado y que venía a traerte una notificación.

Pero todo eso cambio. La llegada de programas más potentes de gestión de despacho que no sólo te permitía que fuera una base de datos, sino que HASTA PODIAS HACER LA FACTURACIÓN, la entrada de Lexnet (que funcione o no correctamente es harina de otro costal) primero para los procuradores y luego para nosotros los abogados, supuso que obligatoriamente era necesaria la presentación telemática de los asuntos y por supuesto, las notificaciones iban a seguir el mismo proceso: las recibiríamos también de manera telemática. Esto supuso un cambio sustancial en la manera de trabajar y de entender que algo empezaba a cambiar dentro de nuestro sector que llevaba haciendo las cosas igual desde la mitad del siglo pasado o antes.

No todo ha sido perfecto ni mucho menos pero la entrada de la tecnología ha permitido una mayor libertad y flexibilidad a la hora de trabajar. Actualmente no hace falta que estés en la ciudad para comenzar un procedimiento, sino que con un ordenador y un escáner puedes trabajar sin ningún tipo de problema. Queda mucho que avanzar pero en mi opinión vamos por un buen camino, lento pero seguro.

Pero aun así, uno de los aspectos que hoy en día sigue siendo un caballo de batalla es la generación de clientes. Tradicionalmente la cartera de clientes de un abogado se nutría del boca-boca, de los amigos, de los conocidos y de una promoción muy básica que se realizaba en las páginas amarillas o en algún anuncio local.

Esto suponía que los abogados que llegábamos nuevos al sector, que no “heredábamos” el despacho de nuestros padres o de algún familiar tuviésemos muchas dificultades a la hora de abrirnos camino en este apasionante mundo de la abogacía.

No hacía ni dos meses que me acababa de colegiar y estaba sentado en la mesa del despacho donde todavía tenía la calidad de pasante (que época más bonita en mi vida)  y no paraba de pensar en cuál iban a ser los pasos a seguir para conseguir MI PRIMER CLIENTE.

Tenía claro que las redes sociales eran una gran plataforma de publicidad a donde dirigir, y estaba en lo cierto por aquella época la red social más potente que había era Facebook donde tenía un perfil de usuario, pero tenía que encontrar la manera de crearme mi propia marca como abogado. Otra de las redes sociales donde me acababa de registrar aunque todavía no la dominaba mucho era Twitter, estaba bien pero ¿eran 120 caracteres suficientes para decir algo?

Pero todo cambio una tarde en la que recibí una llamada. Una tal Valeria me llamaba de una página elabogado.com, que era un directorio de abogados donde tú te apuntabas y si alguien solicitaba un servicio en tu ciudad te podrías poner en contacto y captarle como cliente. Al principio le dije que no, que no me interesaba, pero poco después decidí que sí que me iba a apuntar. Creo que fue la mejor decisión de mi vida, gracias a esa llamada y a esa mujer tan simpática encontré la forma de conseguir clientes a un precio más que simbólico.

Durante estos 6 años de trayectoria profesional puedo decir que más del 90% de mi cartera de clientes ha llegado gracias a internet. Gracias a la promoción y el marketing online.

Mucha gente no lo entiende e incluso se opone a este tipo de promoción y que la manera tradicional es la correcta. Este modo de pensar y de ejercer la abogacía donde se espera que los clientes lleguen a la puerta está caduco. No podemos olvidar que la abogacía no es más que otro sector de la economía en la que existe mucha competencia y que la forma de progresar debe ser mediante la promoción y el marketing. En la actualidad TODOS LOS ABOGADOS debemos preocuparnos en crear nuestra propia marca, en planear nuestro mensaje, nuestra forma de trabajar y decidir a qué sector del mercado queremos dirigirnos, vamos marketing en estado puro. Esta tarea lleva tiempo, no sólo de conocer el mercado, sino también a nosotros mismos y destinar tiempo y recursos a esta ardua pero emocionante tarea.

En la actualidad existen multitud de empresas que se dedican a la captación de clientes: lexgoapp, elabogado.com, abogado365, abogadium, easyoffer. Todas y cada una de ellas con una forma distinta de trabajar, con unos requisitos distintos.

En mi caso, solo he utilizado 2 de ellas: lexgoapp y el abogado.com y me gustaría analizarlas de forma separada para evaluar sus puntos favorables y los puntos más desfavorables.

 

LEXGOAPP

                        Hace unos años me apunte a una página que se llamaba Lexgoapp. Era una página de reciente creación (no había ni 50 abogados) donde te ponían en contacto con los clientes, pero tampoco le hice demasiado caso y se quedó ahí.

Pero hace poco más de 2 meses volví a ver un anuncio de esta misma página y como quería un cambio decidí empezar a investigarla.

La filosofía de Lexgoapp se basa sobre todo en acercar la tecnología (el legaltech) al mundo de la abogacía, en otras palabras, modernizarnos que ya era hora.

Lexgoapp funciona con un sistema de Tokens que puedes utilizar para comprar consultas. Las consultas son las llamadas recibidas de clientes potenciales de toda España (y parte del extranjero) que quedan registradas a la espera de que un abogado decida que le interesa el asunto y que quiere ponerse en contacto con el cliente.

La ventaja que tiene esta página sobre las demás, es que el que elige que consultas decide atender es el propio abogado y no se impone como ocurre en otras páginas. Esta capacidad de elección es fundamental para tomar decisiones estratégicas en tu despacho. Otra gran ventaja que tiene esta página es que aparecen todas las consultas de España y no se limitan solo a tu ciudad, pudiendo el abogado si quiere ampliar cartera en otras ciudades. Esto beneficia mucho al abogado que no le importa viajar o que le interesa ampliar horizontes.

La mayor desventaja que observo en lexgoapp es que la mayoría de las consultas se centran sobre todo, en ciudades grandes dejando un poco de lado a las ciudades pequeñas. Esto reduce las posibilidades de poder captar a un cliente.

Esta plataforma queda complementada con otros servicios que, aunque no están encaminados a la captación directa de clientes, sirven para hacer promoción de manera indirecta. Los servicios más destacables son preguntas al abogado. Es un servicio tipo foro en el que una persona puede plantear una pregunta y que sea contestada por un abogado especializado de manera gratuita. Por otro lado, Lexgolearning (un proyecto de lexgoapp)  es una comunidad colaborativa de profesionales del derecho, donde puedes compartir tus demandas, recursos… con la comunidad y a cambio recibir una compensación económica.  Y por último, un servicio que particularmente me parece gran idea abogado al habla el cliente puede comprar 15 minutos de llamada con un abogado el cual se pondrá en contacto con el cliente para comentar un asunto, una duda. Este sistema es una gran innovación y un servicio importantísimo para los clientes que no pueden concertar una visita con un abogado pero tienen que solucionar una duda.

Tras mi experiencia, estoy muy satisfecho con lexgoapp, porque oferta un gran servicio tanto para los clientes, como para los abogados.

 

Elabogado.com

                        Como ya he dicho antes, tengo que agradecer a esta plataforma prácticamente la totalidad de mi cartera de clientes. Esta plataforma fundamentada en un precio por mensaje que marca el propio abogado, se encarga de poner en contacto a los clientes y los abogados filtrando por especialidad y localización, recibiendo el abogado simplemente los clientes potenciales de su área de influencia.

Esta plataforma se caracteriza porque el cliente al que el abogado previamente contacta y concierta una cita se acerque al despacho y lleguen a un acuerdo en cuanto al presupuesto y a la forma de pago.

Una de las mayores ventajas de esta plataforma es que es el abogado el que decide cuánto y cómo quiere invertir. Pero en la actualidad he observado bastantes desventajas que cada vez hacen que tome menos en cuenta esta plataforma. En primer lugar, el posicionamiento del abogado se basa sobre todo en el precio por mensaje, es decir si decides que te quieres gastar 5€ por mensaje te encontraras por encima del que haya escogido 4€ y por debajo del que haya escogido 6€. Esta plataforma en los últimos años ha sido la que mayor popularidad ha tenido y por lo tanto, cada vez hay más abogados inscritos en ella lo que obliga a invertir más por el mensaje si quieres encontrarte dentro de las primeras posiciones sin garantizarte el éxito. En segundo lugar, el control del cliente verificado es bastante subjetivo, esto provoca que cuando te pones en contacto con el cliente solo quiera una consulta breve o que simplemente ni aparezca por tu despacho, lo que provoca que tú pierdas el dinero de tu mensaje. Y en tercer lugar, la rápida respuesta, cada vez que recibo una notificación supone LA CARRERA para llegar antes, ya que tu mensaje ha sido mandado por lo menos a otro compañero que se encuentra en la misma situación que tú y tampoco quiere perder el dinero de su mensaje.

En definitiva, elabogado.com será siempre la página que me abrió camino en esta profesión pero que cada día veo con más defectos con respeto a su competencia. Ojala las cosas cambien y vuelva a ser esa página de referencia para todos los compañeros.

Para finalizar me gustaría lanzar una pregunta ¿Cuál es el siguiente paso en la contratación de clientes vía internet? Bajo mi punto de vista, la última frontera a conseguir es la contratación íntegra de los servicios legales por vía electrónica. Al igual que compras por Amazon o contratas servicios con una compañía telefónica sin acudir a una tienda física, el siguiente paso en la abogacía es confiar los asuntos a los letrados sin acudir a los despachos que mediante las nuevas tecnologías puedan realizar su trabajo de manera telemática (teléfono, skype) con mayor productividad y rapidez.

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